2026
Mesa Balla
Uncategorized
eng
esp
Las mesas suelen apoyarse sobre cuatro patas. A veces sobre una. O sobre ninguna. Las posibilidades son infinitas, pero precisamente por eso nos interesan los sistemas, las reglas y los juegos que aparecen cuando decidimos imponernos algunas.
En este caso, nos encargaron diseñar una mesa que fuera protagonista dentro de un espacio de oficinas. La mesa tenía que servir para ocho personas reunidas.
Podrían haber surgido miles de patas diferentes, pero en algún momento, entre repeticiones y accidentes felices, la composición empezó a recordarnos al perro de Giacomo Balla y nos hizo gracia.
La mesa terminó con ocho patas, cuatro en cada frente. Como consecuencia, sólo permite sentarse en los lados largos. ¿No es divertido?
Esta Mesa fue realizada en Madrid, a finales de 2025.
En este caso, nos encargaron diseñar una mesa que fuera protagonista dentro de un espacio de oficinas. La mesa tenía que servir para ocho personas reunidas.
Podrían haber surgido miles de patas diferentes, pero en algún momento, entre repeticiones y accidentes felices, la composición empezó a recordarnos al perro de Giacomo Balla y nos hizo gracia.
La mesa terminó con ocho patas, cuatro en cada frente. Como consecuencia, sólo permite sentarse en los lados largos. ¿No es divertido?
Esta Mesa fue realizada en Madrid, a finales de 2025.
Tables usually rest on four legs. Sometimes on one. Or on none at all. The possibilities are infinite, but precisely for that reason we are interested in systems, rules and the games that appear when we decide to impose some on ourselves.
In this case, we were commissioned to design a table that would be the protagonist inside an office space. The table had to serve for eight people gathered around it.
Thousands of different legs could have appeared, but at some point, between repetitions and happy accidents, the composition started to remind us of Giacomo Balla’s dog, and it made us smile.
The table ended up having eight legs, four on each side. As a consequence, it only allows seating on the long sides.
This table was made in Madrid, at the end of 2025.
In this case, we were commissioned to design a table that would be the protagonist inside an office space. The table had to serve for eight people gathered around it.
Thousands of different legs could have appeared, but at some point, between repetitions and happy accidents, the composition started to remind us of Giacomo Balla’s dog, and it made us smile.
The table ended up having eight legs, four on each side. As a consequence, it only allows seating on the long sides.
This table was made in Madrid, at the end of 2025.